¿Destrucción o construcción en “Playa Blanca”?

Por Liudmila Peña Herrera (liudmila@ahora.cu) y publicado originalmente en la página 4 del semanario ¡AHORA! el 8 de septiembre del 2012; bajo el título ““ENROQUE” EN LA PLAYA”

Reordenamiento territorial en la zona costera

Hombres y máquinas se empeñan por cambiar la imagen de la playa

El proceso de reordenamiento de la zona costera cambia la dinámica y la apariencia de las playas holguineras. ¿Por qué se ejecutan acciones de demolición? ¿Qué consecuencias traería no hacerlo? Tras las respuestas, ¡ahora! Encontró explicaciones y experiencias

Los curiosos se acercan mientras los cargadores levantan escombros, formando pequeñas nubes de polvo. El ruido de máquinas y mandarrias denota persistencia para concluir la faena. Quien regrese ahora a Playa Blanca, en el municipio de Rafael Freyre, percibirá un cambio impactante. Pareciera como si una fuerza mayor hubiese arrancado de raíz las edificaciones estatales más próximas a la costa. Algunos desinformados creen que la irracionalidad mueve los hilos de estas demoliciones: ¿Por qué destruir cuando se necesita ampliar el fondo habitacional?, ¿es una medida fruto de la improvisación y el desconocimiento?, se preguntan.

Antes de aprobarse el Decreto Ley 212, del año 2000, que estableció la delimitación, protección y uso sostenible de la zona costera y la de protección, en el litoral de la provincia el hombre había transformado esos ecosistemas con la construcción de viviendas, deforestación de especies vegetales y extracción de arena para diversos fines.

Esto propició la afectación de algunas playas y la desaparición de otras. Así, la destrucción de los camellones costeros de Gibara es una de las causas por las cuales hoy las penetraciones del mar son más intensas y frecuentes. Cambio climático es el concepto del que muchos hablan, aunque algunos crean que el archipiélago cubano es inmune a sus peligros.

El conocido como “Plan de Leonides” tras la demolición, hoy repoblado con especies costeras

“La temperatura promedio anual en Cuba se ha incrementado en los últimos cuatro años en 0,6 grados Celsius, y el nivel promedio del mar ha subido en 8,56 cm en los últimos 40 años, lo cual es consecuencia de ese cambio climático”, explica Ruberdanis Tamayo, jefe de la Unidad de Medio Ambiente de la Delegación territorial del CITMA.

Los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo para eventos climatológicos extremos desarrollados en Cuba, estiman que para el 2050 ocurrirá un aumento del nivel del mar de 27 cm y para el 2100 de 85 cm, por lo cual son probables inundaciones costeras de modo más frecuente.

Por tales motivos, en todo el país se orientó un proceso de reordenamiento territorial en la zona costera, para eliminar las edificaciones que violan las disposiciones del Decreto Ley 212. Este establece que no deben existir construcciones a menos de 40 metros (m) de zona costera a partir de donde comience la vegetación consolidada o a partir de la duna, más 40 m de zona de protección. En el caso de un acantilado, se contarán 20 m de zona costera desde su máxima altura, y otros 20 m de zona de protección.

“El objetivo es salvaguardar a la población de las posibles penetraciones del mar –explica Orlando García, director del Instituto Provincial de Planificación Física–. En playa Caletones, por ejemplo, este fenómeno tiene un radio de acción de más de 200 m. Por eso, se ubicará tanto a los residentes permanentes como a los veraneantes en zonas más seguras”.

La provincia cuenta con 706,25 kilómetros de longitud de costa, en los cuales hay mil 379 viviendas y 219 instalaciones estatales ubicadas sobre la duna (formación convexa constituida por arena, la berma (zona más plana de la arena) o próximas al acantilado.

Todavía hay quienes se atreven a “correr con los gastos” si un evento meteorológico destruyera sus bienes. Pero más allá de la restitución de los daños materiales, hay una explicación científica y un objetivo común: “Cuando ocurre una tormenta, el mar debe recorrer toda la cara de la playa para poder disipar su energía. Si encuentra una edificación que obstruye el proceso, se crea una turbulencia, que provoca la destrucción de las instalaciones y de la propia playa.

El reciclaje de los escombros es la base para la fabricación de áridos y otros elementos de construcción

“Si esta contara con los arbustos propios del lugar, cuando el viento sopla, la arena quedaría protegida entre ese estrato arbustivo, se evitaría la erosión y la marejada consumiría su energía abatiendo las hojas, los gajos. Si la cara de la playa fuera amplia  y las dunas y la berma no estuvieran ocupadas por instalaciones, el mar no produciría daños tan significativos en la zona costera”, explica Ridel Rodríguez, experto en costas y playas y jefe de la Unidad de Investigaciones Costeras del CITMA.

La estrategia nacional se ha modificado. Si antes se trataba de recuperar daños materiales, hoy se habla de disminuir la vulnerabilidad ambiental, pues ya se conocen las zonas que serán más afectadas por eventos meteorológicos en cada territorio. Entonces, es irracional resistirse cuando se trata de proteger vidas humanas, devolver al estado natural los espacios que nunca debieron ocuparse a la playa y construir en lugares seguros para no realizar inversiones que haya que repetir  periódicamente.

REORDENAR ES PROTEGER

En Playa Blanca, la Delegación de la Agricultura, MINAZ, ECOPP, MICONS, la Empresa Forestal y Servicar han puesto “manos a la obra”. Este jueves, se realizaban los trabajos finales en lo que hacía apenas tres días era un plan vacacional con seis habitaciones, una cocina, almacén y un ‘ranchón’ de descanso de la ECOPP de “Rafael Freyre”. Asimismo, una representación de la Delegación de la Agricultura se ocupaba de recoger escombros en lo que días antes era una de sus casas de visita.

Intrigados sobre el destino final de los recursos salvables y los escombros, encontramos varias opciones: “Recuperamos los techos de zinc, el de canalón, muebles sanitarios, carpintería y la parte eléctrica, los cuales pueden reutilizarse”, explicó Danilo Ajo, director de la Unidad Empresarial de Base de la ECOPP. En el Centro de Producción de Materiales de ese organismo en el municipio, se clasifican los materiales, se sacan los bloques, losas y hormigón y se produce granito de arena y el polvo, con los cuales se vuelven a hacer los bloques. Según Rolando Aguilera, jefe de producción, de un solo carro lleno de escombros resultaron 474 bloques que podrán usarse en el programa inversionista de la vivienda.

Sin embargo, el reordenamiento no solo incluye movimiento de edificaciones. “Eliminamos las cercas de cardona, retiramos 48 tráileres y cinco contenedores que estaban en la zona de protección y reacomodamos a 52 trabajadores por cuenta propia que tenían los kioscos en la berma”, dijo Yamisela Morfe, vicepresidenta para la Construcción, del Consejo de la Administración Municipal de “Freyre”.

Además, se ha reforestado parte de la zona costera con uva caleta, aunque también encontramos información de especies plantadas (mango y guayaba) que no se corresponden con el listado que el CITMA aconseja utilizar. En este sentido, Ridel Rodríguez explica: “Se trata de reconstruir el ecosistema con especies que existieron antes, porque están adaptadas para sobrevivir en ese ambiente y pueden retener la arena de la zona costera”.

Asimismo, Ruberdanis Tamayo insiste: “Este proceso tiene que incluir la conciencia sobre el manejo integral de cada lugar. En Antilla, por ejemplo, el vertedero municipal está sobre una laguna costera de manglar. Allí no van solo los desechos sólidos urbanos, sino también los hospitalarios”.

El reordenamiento de las zonas costeras no es resultado de la idea de algún científico apocalíptico. Por eso, los organismos estatales han dado los primeros pasos. Pero los esfuerzos deben consolidarse con la incorporación consciente de la población, porque el proceso de recuperación de esos ecosistemas no será a corto plazo y requiere de la sensibilidad ambiental de todos. Harán falta recursos y años para que las playas vuelvan a poseer la riqueza que la mano del hombre les quitó.

La preocupación por la supervivencia humana en el presente y el futuro, así como la preservación de nuestros recursos naturales, son las piezas más importantes de este ajedrez, donde el hombre ha de pensar cada movimiento en serio, porque en ello le va la vida.

Nota del Editor.

Creo que el necesario reordenamiento es una oportunidad para desarrollar una infraestructura con una nueva proyección urbanística más funcional, donde ocio y naturaleza se integren para reducir el impacto del cámbio climático y fundamentalmente del hombre que asiste al lugar a disfrutar de la naturaleza. Sin duda, esta situación requiere de un programa de inversiones inmedito que asegure al menos las áreas colectivas como una nueva pista de bailes, cafetería, etc.

Estamos conscientes de que la inversión es difícil, pero cada organismo recuperará su espacio en las áreas reordenadas, donde podrán desarrollar mejor infraestructuras para el disfrute de sus trabajadores.

Los pobladores de la duna igualmente y poco a poco según sus posibilidades, asimilarán las medidas, de hecho, ya algunos elogian el resultado de las medidas aplicadas.

Otros artículos sobre el tema:

http://www.granma.cubaweb.cu/2012/07/13/nacional/artic07.html

http://www.ahora.cu/es/servicios/descargas/edicion-impresa?download=110:15-09-2012

http://www.aldia.cu/index.php?mod=noticias&id=18688

 

 

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6 respuestas a ¿Destrucción o construcción en “Playa Blanca”?

  1. armando pinero estrada dijo:

    Buenos dias amigos : de acuerdo 100% en tratar de cuidar el clima , solo tengo una pregunta . ? que pasara con la playa , donde todos los holguineros pasamos el verano , se mantendra ahi , o la pasaran para otra parte ? muchas gracias .

    esa fue una buena nota aclaratoria .muchas gracias .

  2. Yadira Tapia dijo:

    De acuerdo contigo Roger. Seré partícipe de la documentación de estos cambios. este tema lo tomo con mucha seriedad porque tengo la certeza que nuestra juventud y obreros holguineros, necesitan este voto de confianza para sentirse respetados y valorados. Creo que Voluntad y recursos es lo mínimo que se les puede entregar a una generación saludable. Como diría José Martí: “La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes” y “El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.” Por favor, mantenganos informados en cuanto a este tema. Muchas Gracias,Yadira Tapia

  3. Rafael dijo:

    El re – ordenadamente territorial o sea , el rescate de la disciplina constructiva a mi juicio es tan importante para un país civilizado , como lo es por ejemplo su sostenibilidad económica, y pienso esto desde el punto de vista del justificado y necesario imperio de la disciplina, sin la cual es difícil que un país se desarrolle. Cuando hablo de disciplina hablo de disciplina para todos , los que tiene que cumplir y los que tienen que hacer cumplir y expreso mi mayor confianza en que estas acciones drásticas serán para bien.

  4. Yadira Tapia Hidalgo dijo:

    … aún no se como “archivar” la información…encuentro de sentimientos, desde niña pasaba mis veranos en playa blanca y de adolescente trabajaba allí…me resulta difícil la idea de este cambio. En fin, esto del proyecto “DRAGA” en playa blanca en aquellos tiempos me pareció absurdo y lo comenté recibiendo críticas como argumentos.Espero todo esto tenga un giro positivo, se construya una pista de baile y recreación para la juventud.El verano en playa blanca es para todos los holguineros un Mitos. Así pienso… gracias por la información, Yadira Tapia

    • roger dijo:

      Independientemente de la voluntad del gobierno y la real limitación de recursos, creo que todos tenemos que velar porque se cumpla el principio de lograr una urbanización más completa y con mayor estética y funcionalidad para que armonice naturaleza y hombre. Tampoco puede ser que ahora esas acciones queden pendientes por años porque pienso que se demolió teniendo la inversión de respaldo garantizada.

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