Holguín mira con orgullo a Santa Lucía

Por Arnaldo Vargas Castro y Publicado originalmente en http://www.radioangulo.cu/variedades/historia/9425-Holguín_mira_con_orgullo_a_Santa_Lucía.html el Miércoles, 27 de Enero de 2010.

Vista Parcial de Santa Lucía donde se puede observar desde lejos parte de la zona antigua, las ruinas de central y al fondo la cercana y mundialmente conocida Bahía de Bariay,

Vista Parcial de Santa Lucía donde se puede observar desde lejos parte de la zona antigua, las ruinas de central y al fondo la cercana y mundialmente conocida Bahía de Bariay,

El 28 de enero de 1960, avionetas procedentes de Estados Unidos sobrevuelan y queman cañaverales de los centrales Manatí (Argelia Libre), Adelaida (Enrique José Varona), Punta Alegre (Máximo Gómez) y Santa Lucía (Rafael Freyre); este último, en la provincia de Holguín.

Era otro de los muchísimos actos terroristas que los enemigos de la naciente Revolución Cubana ejecutaban para atemorizar a la población, dañar la economía y desestabilizar el proceso de transformación social que se gestaba; cuyos planes incluían sabotajes a instalaciones, el desvío de aviones y embarcaciones; el asesinato de dirigentes, diplomáticos, maestros, trabajadores, campesinos…

“Yo recuerdo cómo aquel día 28 de enero, fecha que marca el natalicio del Héroe Nacional de Cuba, José Martí Pérez, la población se movilizó para apoyar a los bomberos que llegaron desde Holguín para sofocar el siniestro, porque todavía aquí no existía ese cuerpo”.

La eterna educadora, Georgelina Noris Ochoa, era una joven que acababa de cumplir en la Sierra Maestra, cerca de San Lorenzo, donde cayó el 27 de febrero de 1874 el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, recuerda además que ante la quema de campos cañeros, “no cundió el pánico en la población, pero sí la indignación por lo sucedido y horas después, en todas las escuelas y centros de trabajo hubo manifestaciones de apoyo a la Revolución, de homenaje al Héroe Nacional y de repudio al gobierno de Estados Unidos”.

Santa Lucía

Es un poblado que se localiza al norte de esta región oriental y debe su nombre a quien es considerada desde tiempos inmemoriales como “la patrona de los ciegos y abogada de problemas de la vista”. En 1700 se asentaron allí los primeros pobladores y en 1823, el norteamericano Samuel Clark funda el trapiche que bautiza con ese nombre; convertido en ingenio en 1881 por la familia Sánchez. (Aclaración 1).

En 1919, el Santa Lucía era un moderno central con amplias plantaciones cañeras, líneas de ferrocarril, telefonía y el puerto de Vita para la exportación del azúcar; pero a partir del triunfo de la Revolución Cubana es cuando el poblado logra su mayor esplendor, hasta convertirse, con la División Político- Administrativa promulgada el 24 de febrero de 1976, en cabecera del municipio que honra el nombre del mártir “Rafael Freyre”.

Ese Consejo Popular cuenta con 16 circunscripciones, una población que supera los 12 mil 240 pobladores y su base económica se sustenta en las actividades agropecuaria y turística.

“Ya nuestro central ha dejado de ser el centro de atención del territorio desde que sus enormes chimeneas no exhalan humo a la atmósfera, ni los pitazos despiertan a los pobladores cada mañana debido al reordenamiento de la industria azucarera”, expresa con cierta nostalgia, Georgina, “sin embargo me siento muy feliz, porque como bien escribió el poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén: “Tengo lo que tenía que tener”.

Otras páginas de la historia.

Monumento al Vto Centenario del Encuentro Entre dos Culturas en el Cayo Bariay, “La tierra más hermosa”

Monumento al Vto Centenario del Encuentro Entre dos Culturas en el Cayo Bariay, “La tierra más hermosa”

Cerca de Santa Lucía, en el lugar conocido por Bariay, tocó suelo cubano el Almirante Cristóbal Colón el 28 de octubre de 1492, quien impresionado por la naturaleza del lugar exclamó: “Es la tierra más hermosa que ojos humanos han visto”.

245 años después de aquel encuentro del colonizador con los primitivos habitantes del lugar, se funda oficialmente la hacienda Bariay, como resultado de un traspaso de tierras del apoderado Gonzalo de Rivera y le sobrevinieron otros asentamientos poblacionales que adicionaron elementos europeos a los nombres y tradiciones aborígenes.

Santa Lucía, principal poblado del municipio “Rafael Freyre”, es tierra rica en acontecimientos históricos y culturales que distinguen alzamientos contra la metrópoli y la entrada de tropas independentistas el 23 de enero de 1872; luego, durante la Guerra Necesaria organizada por José Martí, llega con numerosa tropa el General Antonio Maceo, el 2 de junio de 1895, al conocer que el Comandante General de las tropas españolas, Saturnino Augier Valdés, había enviado un cargamento de armas a los voluntarios de ese poblado.

Durante la última etapa de lucha por la liberación nacional, numerosos hijos de ese lugar combatieron contra la tiranía y tras la victoria de enero de 1959, cumplieron honrosas misiones internacionalistas en varios países, siguiendo el legado martiano de que “patria es humanidad”.

¿Quién era Rafael Freyre Torres?

Rafael Freyre Torres, salió del pueblo a los 14 años en busca de mejor vida para él y cayó a los 22 buscando mejor vida para todos.

Rafael Freyre Torres, salió del pueblo a los 14 años en busca de mejor vida para él y cayó a los 22 buscando mejor vida para todos.

Un joven vigoroso, mestizo, de humilde procedencia, que un día se aventuró a trabajar en la capital cubana, donde se vinculó a la denominada Generación del Centenario (hace referencia a los 100 años del natalicio de José Martí); la cual agrupaba a jóvenes que decidieron levantarse en armas contra el tirano Fulgencio Batista.

Tras el asalto a los cuarteles Moncada (Santiago de Cuba) y Carlos Manuel de Céspedes (Bayamo), el 26 de julio de 1953, cuando se da la orden de retirada cae vilmente asesinado en la madrugada del día siguiente, junto al grupo que tomó la carretera de Bayamo a Holguín, en el lugar conocido por Cejas de Limones. (Aclaración 2).

Además del municipio, donde se levantó un monumento en su memoria, honran su nombre diversos centros laborales, escuelas y Comités de Defensa de la Revolución (CDR), donde se conoce su biografía y la valerosa presencia entre los asaltantes de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953.

Lo que el imperialismo estadounidense no perdona

Georgelina Noris Ochoa, vecina del lugar, era hace 50 años una joven maestra normalista: “Aquel 28 de enero de 1960, cuando sentí pasar la avioneta sobre Santa Lucía, pensé que estaban fumigando los campos cañeros, como era costumbre, incluso, al principio, cuando vi arder los campos, no pude imaginar que se trataba de un sabotaje a la economía de mi país”

Abel González Reyes tenía apenas 19 años de edad: “Imagínate, cuando vimos arder los cañaverales, todos los habitantes de Santa Lucía nos dispusimos a apagar el fuego a como diera lugar y entonces llegaron los bomberos con sus equipos. Fue así como logramos que no se propagara el incendio por toda la zona, pero aquello fue muy impresionante”.

Su hermano Benito González Reyes tampoco olvida que con la investigación realizada se supo que la avioneta que descargó aquella carga de odio, junto a otras que quemaron otros cañaverales en varios centrales más, procedía de Estados Unidos. “Pero no fue el único caso – recuerda Benito – porque también en los años 60 los enemigos de la Revolución incendiaron aquí un almacén de productos químicos que pa´qué contarte”.

“Ah, sí – añade su hermano Abel-: aquellos tanques en llamas se elevaban a una altura tremenda y explotaban en el aire. Parecían bombas, o fuegos artificiales, ¡qué se yo!; y como era algo tan espantoso, vaya, tan impresionante, creó mucha expectación entre los vecinos”.

¿Y temor?, pregunté.

“Oiga periodista, ¿usted ha visto miedo en algún cubano cuando tratan de arrebatarle o perjudicar lo que es suyo?”, fue la inmediata respuesta de Abel. “Aquí no hay miedo, compadre y si ahora volvieran a intentar a hacer aquellas barbaridades, ya sabe usted lo que les pasaría, porque no toleraremos más incursiones terroristas en Cuba”,  añadió la investigadora y eterna profesora, Georgelina Noris Ochoa.

Tras 50 años de aquellos sucesos, aseguran muchas personas, como Benito González Reyes, que en Santa Lucía se vive tranquilamente pero con los ojos bien abiertos, “por si acaso, compay”.

Con toda razón, desde mi Holguín, se mira con cierto orgullo hacia Santa Lucía, del municipio Rafael Freyre.

Aclaraciones.

1.      En 1823 se funda el primer trapiche del entonces Guabajaney por la familia Avilés, los cuales lo venden hacia 1829 a Samuel Clark y Rafael Sánchez. Convertido en ingenio en 1857, en 1881 se amplia y moderniza, pasando a conocerse desde entonces como “Santa Lucía”.

2.      Rafael Freyre fue capturado en horas de la tarde del 26 de julio de 1953 en las inmediaciones del elevado de la carretera centran de Bayamo en dirección a Holguín. Trasladado al cuartel “Carlos M de Céspedes”, es sacado en la madrugada del 27 de julio y asesinado en “Cejas de Limones” junto a otros tres compañeros.

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