El Fidel que yo conozco

Francisco García ele dijo "cuatro verdades" a Fidel y sus compañeros le dijeron que estaba loco

Francisco García le dijo “cuatro verdades” a Fidel y sus compañeros le dijeron que estaba loco

Mucho se habla y se cuestiona la vida de Fidel por sus enemigos, sin embargo, no acabo de encontrar en ellos, salvo excepciones, argumentos y razones que me lleven a cambiar mi opinión o justificar la suya. Esto a pesar de analizar muchas publicaciones opuestas en busca de elementos que pudieran respaldar esas posiciones, más allá de egoísmo, ignorancia y servilismo. Sin embargo, del otro lado me encuentro a la inmensa mayoría y gente común con elementos simples, prácticos, populares y masivos.

Antes de continuar con lo que quiero transmitir, debo aclarar que nunca conocí personalmente a Fidel, según conozco lo más cerca que estuve de él fue a unos 12 Km en línea recta; aunque mi padre y esposa estuvieron en actos masivos en los que él estuvo, mi abuela materna fue amiga de su mamá, y se que él supo de mi al menos en dos ocasiones, una tras el paso del huracán “George” y las inundaciones de Mayarí, y la otra cuando se me entregó una computadora junto a otros 149 compañeros, otorgadas por él, como estímulo por mi trabajo en las innovaciones dentro de los Joven Club.

El Fidel que yo conozco sale de muchas personas, que sería muy difícil hablar de todas aquí, por lo que me limitaré a algunas de ellas, al margen de las enseñanzas familiares de abuelos y otros que siempre aseguraron que el mejor gobierno conocido en Cuba por todos los tiempos fue el de Fidel.

En este término el primer recuerdo que tengo llega de un viejito mudado para mi barrio en los años 70’s, procedente de Salsipuedes un intrincado barrio del ya intrincado Palmita; Julián Alberteris. Esta persona que no tenía ni una pensión siquiera, fue carretero o cortador de caña. Él me argumentaba que nunca tuvo nada, ni siquiera un pesazo de tierra donde cultivar, pero que con la llegada de Fidel tuvo la tranquilidad de que no le faltara nada básico y que sus hijos y familia salieran adelante.

En los campos de caña de Melilla Fidel dió ejemplo de sencibilidad y humildad

En los campos de caña de Melilla Fidel dió ejemplo de sencibilidad y humildad

Otra persona que tengo en muy alta estima en mi corazón fue Rubio (Manuel García). De las relaciones personales que establecimos solo diré que he cumplido su encargo de ser la persona que manipulara sus restos. Económico de la Santa Lucía Company.SA; recibió todo tipo de ofrecimiento para que abandonara el país tras el triunfo de 1959. Sus hijos marcharon a EEUU y se establecieron allí, donde viven con sus familias, desde los años 60’s. Varias veces le hice la pregunta de porqué no se fue y la respuesta siempre fue la misma, siempre se acordó de sus orígenes como hijo de un farero y que solo lo que hacía Fidel podía acabar lo que él vivió de niño. Que al margen de sus posibilidades, estaba la de su pueblo y él era agradecido y moriría aquí.

Por su parte Rafael Corrales es un guajirito de la Sierra Maestra que se unió a principio de 1957 a las tropas del Che y luego pasó a las de Fidel. Establecido en mi pueblo desde la década de los 80’s, he tenido muchos momentos de conversación con él. Entre sus tantas anécdotas junto a Fidel hay una especial para mí. Fidel le ordena a Teté Puebla atender a los familiares de los combatientes del Ejército Rebelde, del Ejército de Batista, los Manferreristas caídos y los niños de las calles. Teté rehúsa que como atender a las familias de los que le habían causado tantas muertes a los Rebeldes y al pueblo; a lo que con su visión le aclara que por un simple sentido de justicia debían tener igualdad de oportunidades y que la familia no era culpable de las acciones de alguien.

Como Fidel está en todo, en mayo del 1959 visita el litoral de mi municipio y allí conoce que esas hermosas playas están vedadas por los dueños y nadie puede entrar allí. En septiembre del mismo año, regresa al lugar para comprobar que en Guardalavaca y Pesquero ya se habían habilitado áreas para la población de la zona y que ya habían podido acceder. También conoció allí de la pobreza en que vivían los pescadores de Cayo Bariay, ante lo cual indicó la construcción de la primera comunidad pesquera y que fue supervisada en su construcción por el Che.

En la histórica visita del 27 de enero de 1970 del Comandante a mi pueblo, Paco Careto (Francisco García) fue una de las primeras personas a las que llegó Fidel, al trabajar en el basculador. Allí, ni corto ni perezoso Paco le dijo “cuatro verdades” que tenía por dentro y que estaban afectando al trabajador. La conversación se vio interrumpida por la llegada masiva de personas y los dirigentes de la industria. Muchos le dijeron a Paco que estaba loco. Después de concluir sus actividades y en el camino de retirada, desde el Yip, Fidel se detiene en una calle al ver a su interlocutor y sigue hablando con él. Días después, es emitida una ley que protegía al trabajador de la industria azucarera con su contratación permanente y salario.

En 1975, supervisando la construcción de la carretera Holguín – Guardalavaca, Fidel llega al poblado de La Palma y observa allí una aglomeración de personas en la tienda (bodega). Al interesarse por que pasaba le informan que es que otra bodega (El Mocho) se calló y las personas tienen que viajar hasta aquí para comprar alimentos. Al conocer sobre la distancia que tenían que caminar, requirió a los dirigentes allí presentes por su falta de sensibilidad hacia esa comunidad y dio 72 horas para que hubiera una bodega nueva. Se cumplió.

En mayo de 1996. Fidel visita los campos de caña de Melilla. Allí una vecina del lugar que arribó a verlo lo llamaba insistentemente. Un oficial de aquí que trabajó en su protección le dice: – Comandante, no le haga caso que esa mujer está mal de la cabeza. – El comandante se vira hacia él y le dice: – Te equivocas, esas son las personas que más hay que escuchar. – Ella solo quería desearle muy larga vida y salud y que supiera que lo quería. Otro de los que llegó al lugar fue Abelino Portelles de 86 años. Pidió acercarse a Fidel y le dio un abrazo. Seguidamente le expresó que ya se podía morir y que en ese abrazo iba el agradecimiento por todo lo que había hecho por él y su familia.

Incontables serían las anécdotas. Sin embargo hay acciones simples que dicen mucho: el que por poco se ahoga sacando personas de las zonas inundadas por el ciclón Flora en las inmediaciones de Mir; el que mandó a ponerle una pensión a todos los haitianos y jamaiquinos que trabajaron como semiesclavos en Cuba, el que ordenó jubilar a todos los guardias jurados, rural y del ejército de Batista que estaban en edad y que por el sistema existente no tenían derecho a ello; el que llegó en el primer tanque a Playa Girón; el que salió a la calle aquel 5 de agosto de 1994 y los supuestos enemigos se le unieron; el que pasaba los ciclones en Meteorología y al otro día estaba en la calle con la recuperación; el que siempre nos dijo que con el necesitado de cualquier parte del mundo se comparte lo que tenemos, no se da lo que sobra; el que cuando “Katrina” asoló a Nueva Orlean preparó el personal y los recursos para ayudar, al margen de las agudas diferencias con aquella administración, que prefirió que las personas murieran antes de aceptar la ayuda; el que siempre dice lee, nunca cree; piensa en lo que quieres ser y prepárate para ser bueno, nunca dijo tienes que ser esto.

Al margen de lo que quieran decir, ¡Fidel es Fidel!

Esta entrada fue publicada en Mi Pueblo, Sociedad. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *