Una para mi y otra para el precavido…

Por Vivian TamayoCristino Naranjo Vázquez

Había un compañero de la tropa de Cristino Naranjo al cual apodaban “Pasito”, quien siempre decía: “Hombre precavido, vale por dos”. Hacía días que no ingerían alimentos calientes y por fin acampan, asan plátanos y carnes. Ya a la hora de comer Pasito se da cuenta que no tiene agua para beber, deja el arma en el suelo y va a buscarla, en ese momento llega Cristino Naranjo y pregunta:

– ¿De quién es esta arma? Nadie responde conociendo de antemano lo que significaba dejar el arma abandonada, Cristino Naranjo reitera:

– ¡Si no dicen de quién es, todos van a pagar! Entonces un compañero dijo a quien pertenecía.

Llama al dueño del arma (Pasito) y le pone de castigo dos horas de guardia a lo que Pasito responde:

– Bueno, una hora para mi y otra para el hombre precavido.

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