Este Martí hombre, cubano, … y sus romances

Por Eddy Nápoles

Carmen Zayas Bazan

Carmen Zayas Bazan

Siempre nos hemos acostumbrado a ver y apreciar a los héroes desde el punto de vista de sus acciones y hechos que lo llevaron a encumbrarse en el firmamento de la patria, olvidando en muchas ocasiones, que los mismos fueron seres humanos, personas de carne y hueso, que como tales, cometieron errores, sintieron y padecieron amores y desamores en sus vidas.

Este es el caso de nuestro héroe nacional José Martí, a quien conocemos en sus diferentes facetas, como un excelente escritor, poeta, orador, pensador, periodista, organizador, fundador del Partido Revolucionario Cubano y principal gestor de la Guerra de 1895.

Y es que ese José Martí, que fue capaz de reunir nuevamente a viejos y nuevos mambises en aras de lograr la verdadera independencia de Cuba, también suspiró e hiso que varios corazones femeninos lo hicieran por él.

 Amores españoles

El primero de que se tenga noticias,

Carmen Miyares y Peoli

Carmen Miyares y Peoli

fue el de la joven aragonesa Blanca de Montalvo a quien conoció cuando llegó deportado a España en 1871 con apenas 18 años de edad. Este apasionado amor quedó reflejado en los Versos Sencillos y en el cuento “Hora de lluvia”; texto donde Martí expresa; ”Escuchemos a Blanencha, como le decía su novio: “Mamá y Juana no me dejan vivir, me tienen mareada. Te digo la verdad, que no sé qué hacer. A mamá le ha entrado la manía diciéndome que no la quiero. Quiere que me gusten todos, y en particular los militares, y yo, viendo a un militar no sé lo que por mí pasa pues es una cosa que no puedo ver y mamá se enfada… Acuérdate de lo que te digo: si algún día te dicen que tu inocente Blanca no vive o ha hecho algún disparate, no lo dudes, pues yo no puedo vivir así…”

Esta muchacha luego de verse abandonada por Martí, – al reunirse él en México con su familia – se casa con Manuel Simón Pastor y Pellicer, teniendo un hijo al que le puso, por nombre José.

Concepcion Padilla

Concepcion Padilla

Sobre otro de los amores del Apóstol en tierras ibéricas, no se conoce el nombre, solo se sabe que la inicial es la M, de la misma se ha podido determinar por la correspondencia sostenida con Martí, que sostuvo relaciones íntimas y a la que le dedicó estos versos;

 

“Mujer, mujer, en vano es que la vida

Sin ti vertiendo sangre de dolores

Como una virgen pálida y herida

La tierra cruce deshojando flores.

 

Mujer, en vano que la vida encienda

La abrasadora lengua de los sabios

Sin que este pobre corazón entienda

El lenguaje de amor vivo en tus labios.

 

Ni ser sin ser; ni noche sin aurora

Ni joven corazón sin bien amada

Ni sin ángel el ánimo que llora

Ni sin amor el alma enamorada.”

 

En México

Eloisa Agüero

Eloisa Agüero

 

Al llegar a México en 1875, conoce a Rosario de la Peña, una hermosa mexicana a quien también le dedica emotivos versos, pero esta no cayo seducida ante la prosa del poeta cubano.

En la capital mexicana, Martí escribió la única pieza teatral que vio representada en su vida, Amor con amor se paga, dedicada a su mamá. En la puesta intervino la actriz Concepción Padilla, – Conchita – que encarnó a Leonor (madre de Martí). Esta, involucrada en los ajetreos del teatro, también cae rendida en los brazos del cubano.

Por esa época Martí también sostenía un romance secreto con la actriz camagüeyana Eloísa Agüero de Ossorio, con quien intercambió varias cartas, recados y confidencias que revelan una delicada sensibilidad. Este amor secreto utilizó como trasfondo al teatro, donde las cartas se escriben entre la prisa de los ensayos y la ansiedad de un amor naciente que no puede expresarse.

Ha aquí algunas muestras del intercambio epistolar;

María García Granados, "La Niña de Guatemala"

María García Granados, "La Niña de Guatemala"

(…) Pepe, no sabes cuánto quiero que estés ocupado hoy. No verte allí, cerca de mí, cuando tengo miedo esta noche.

Cuánta contrariedad me ofrece tu amor! Anoche fui al ensayo, te esperé hasta cerca de las 10… He preparado un platito de dulce que yo, yo sola he cocinado. No te rías, mi amor, porque en esta carta te hable de esa simpleza, pero por lo que me dices de que no vas a almorzar es que te hago esta explicación, para que sepas que dentro de una hora lo tienes allá, en la recámara, donde sueño acompañarte yo… Haz todo lo posible por ir antes de empezar la función, pero no te violentes si no te es posible; verte allí es mi deseo y mi inspiración se elevará. Adiós, no te olvida

Eloísa contaba entonces con 26 años, era miembro de la compañía de Guasp de Péris, la misma que representó Amor con amor se paga y aunque estaba separada del esposo, sufre por mantener en secreto la relación con Martí y esta termina.

¡Qué amargo es hablar en enigma, más aún delante de tantos que oyen! Yo no sé soportar esto, Martí; no puedo, no quiero. No quiero decir nada más pues estoy muy triste, sumamente triste y temo entristecerle a Ud. aumentando tal vez sus disgustos. ¿Quiere verme hoy? ¿Puede? Disimule mi carta que no sé cómo la escribo, pues hay algo de doloroso hoy en mí, desde anoche, que me está haciendo daño.” Y el final. “No te olvido Pepe, pero no haré nunca por ir adonde tú estés, porque no quiero aumentar mi desgracia. Muera el secreto en ti. No me olvides. Tú y entre nosotros. Eloísa.

La niña de Guatemala

De México se traslada a Guatemala, a donde llega en 1877. En ese país escribe el cuaderno Versos Libres, también se desempeña como maestro universitario en la Academia de Niñas de Centroamérica. Allí entre sus discípulas, encuentra a una bellísima joven, de sólo 16 años, María García Granados, hija del líder de la revolución liberal, Miguel García Granados.

Con la participación en las tertulias familiares de los García Granados y mientras juega al ajedrez con el padre o cuando escucha a María al piano, se va tejiendo un afecto entre ambos que supera la amistad, aunque la relación no fructifica porque Martí está comprometido, ha dado palabra de matrimonio a la joven camagüeyana Carmen Zayas Bazán.

Este amorío inconcluso dio el pie forzado para la salida de la pluma del maestro de los versos sobre la niña de Guatemala, la que se murió de amor. Martí viaja brevemente a México para casarse con Carmen y al regreso recibe el reproche de esta;

“Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán.

Te suplico que vengas pronto, Tu niña.”

Las dos Carmen

En diciembre de 1877 contrae matrimonio con Carmen Zayas Bazán, quien procedía de una acaudalada familia agramontina. Es importante expresar que no hubo casamiento por cumplir la palabra empeñada y que a pesar de la posterior historia de amores y desamores, de grandes pasiones y fuerte lucha de caracteres y temperamentos, existió el deseo, el arrebato y el amor entre los dos jóvenes.

Es que Martí y Carmen se amaron aunque no se entendieron, ella quería un hogar en paz, donde se respirara armonía para que creciera su hijo, pero se había casado con un hombre de talento, con un héroe, mientras que él pretendía que ella lo secundase en la estela del sacrificio a lo cual ella no estaba decidida enfrentar.

Herido por los amores y los desamores con Carmen Zayas Bazán, aparece en la vida de José Martí el amor que más polémica ha levantado luego de revelarse evidencias posteriores del mismo. Esta lleva también por nombre Carmen y se apellida Miyares y Peoli, una santiaguera asentaba en Nueva York y esposa de Manuel Mantilla.

A la casa de la familia Mantilla Miyares llega en 1880, donde al paso del tiempo, – vivió allí durante 15 años – es acogido como uno más de esta. Marcado por las carencias afectivas de la esposa y rodeado por las atenciones de Carmen Miyares, estas van despertando el amor carnal entre ambos.

A través del tiempo ha existido la polémica sobre si esta relación estuvo marcada por el adulterio, la cual se ha revivido recientemente con la publicación en Cubadebate de las cartas que María Mantilla dirigió en 1959 a Gonzalo de Quesada y Miranda, donde ella reafirma que es hija del Apóstol. De una de ellas, extraigo este párrafo;

Yo, como usted sabe, soy la hija de Martí, y mis cuatro hijos, María Teresa, César, Graciela y Eduardo Romero, son los únicos nietos de José Martí. Desde el año 1880, año en que yo nací, Martí vivió en mi casa, rodeándome de infinito amor y protección espiritual, con una devoción entrañable, hasta el día en el año 1895 que salió para Santo Domingo para juntarse con Máximo Gómez, y luego el famoso desembarque en Cuba”

Estudiosos de la vida de Martí han “escarbado” sobre este tema, unos afirman que la relación se concibió estando aun vivo Manuel Mantilla, ya que este estaba casi inválido. Otros plantean que este romance es posterior al fallecimiento del esposo de Carmen Miyares ocurrido 18 de febrero de 1885.

En su artículo, Martí, la esposa y la amante, Carlos Ripoll, deja entrever que la relación se consumó una vez que Carmen Zayas Bazán, dejó abandonado por segunda ocasión al poeta en Nueva York, hecho ocurrido posterior a la muerte de Manuel Mantilla.

Carmen, una mujer humilde, callada, infatigable y laboriosa, una heroína anónima, supo compensar las carencias del maestro en las largas jornadas en la ciudad estadounidenses, brindándole el apoyo afectivo, el cariño, el amor y el estímulo diario.

Fue esta mujer el último amor en la vida de José Martí, con la que compartió cada momento de los preparativos de la insurrección libertadora, al lado de ella pudo brindarle el amor de padre a una de sus hijas, María Mantilla, de la que fue su padrino.

Este es el verdadero José Martí, el pensador, el escritor, el poeta, el héroe, que fue capaz de luchar por ver a su patria libre de la dominación española, que suspiró y amo también a su pareja.

Pie de fotos:

1-Mezclado en el ambiente del teatro mexicano de esa época, es flechado por la actriz Concepción Padilla.

2-José Martí, sostuvo un romance en screto con Eloisa Agüero de Ossorio.

3-Estando radicado en México, conoce a Carmen Zayas Bazán, una joven camagüeyana, con la que contrae matrimonio en diciembre de 1877, de cuya unión nace al año siguiente José Francisco Martí, el “Ismaelillo”.

4-Al trasladarse a Guatemala en 1877, María García Granados, – conocida posteriormente como la “Niña de Guatemala” – también se enamora del poeta cubano.

5-Viviendo en Nueva York por más de 15 años e inmerso en los preparativos de la Guerra de1895, es atrapado por el amor y las atenciones de Carmen Miyares, en cuya casa radicó todo ese tiempo.

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1 respuesta a Este Martí hombre, cubano, … y sus romances

  1. Ramiro dijo:

    Camaradas, colegas, hermanos de causa, quien no conoce la entrega y el patriotismo de los cubanos que sentimos amor por la tierra que nos vió nacer? Quien no sabe de los sufrimientos sobre las injusticias y las vicisitudes de la vida que nos toca a cada cual? esas condiciones naturales nos une a nuestro Martí, a quien admiro muchísimo y me identifico con su ideario; pero quien no sabe que en el camino de las luchas también se puede entregar uno a la pasión y al amor? pues el más grande sentimiento puede estar presente hasta en el más difícil de los momentos. Reflexionen con estas preguntas, respondaselas y verán como José Martí está más que bien justificado, al menos le admiro yo hasta por eso.
    Saludos Ramiro, instructor de JCCE Rafel Freyre III. Holguín.

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