José Coello Ortiz… El mártir insigne de mi pueblo

José Coello Ortiz, solo un niño y supo soportar las más crueles torturas

Por Nelsis Acosta Acosta y Aramía Batista Santiesteban

 

Cuántos crímenes cometió la dictadura batistiana en Cuba, cuántos maltratos, vejaciones, torturas, asesinatos, con solo recordar aquellas cosas es como erizarse, para que se le pongan a uno los pelos de puntas.  Pero hay casos espeluznantes como aquel ocurrido aquí en mi pueblo a solo 2 días del triunfo de la Revolución, el asesinato de un niño de tan solo 14 años.  Se llamaba José Coello Ortiz…

Nació el 21 de enero de 1944 aquí en San Germán, desde muy pequeño vivió con sus abuelos maternos los cuales cuidaron de él para que su madre pudiera trabajar, tuvo una infancia llena de privaciones y limitaciones materiales.

Comenzó a trabajar prematuramente debido a la situación económica familiar, empezó a trabajar en una tienda mixta llamada Casa de López como mandadero, además en otras casas donde hacia la misma función. La hija del dueño de la tienda le enseña las primeras letras y la necesidad e importancia de estudiar. Asiste al colegio bautista de la localidad pagando su sección    nocturna

Sus compañeros lo apodaban “Manigueta” debido a que acostumbraba, cuando visitaba los distintos bares del pueblo, pedirle la manigueta a los que operaban los órganos para él darle vueltas y buscarse algo para comer.

Después de la llegada del Yate Granma, en su pequeño y valiente corazón, nació el deseo de crecer pronto, hacerse hombre e irse a combatir junto a los que ya, desde la Sierra Maestra, luchaban heroicamente para derrotar la tiranía.

Sitio que marca el lugar donde fue asesinado el niño mártir de San Germán

Sitio que marca el lugar donde fue asesinado el niño mártir de San Germán

En la tienda donde trabajaba se pone en contacto con José Marcial Pérez Cruz (Mártir de las “Pascuas Sangrientas”) miembro del Partido Ortodoxo y activo colaborador del Movimiento 26 de julio, el cual descubre el Pepito muestras de rebeldía y le asigna algunas misiones como colocar banderas del 26 de julio, regar puntillas en las carreteras donde pasarían los esbirros de la tiranía, llevar mensajes a la dirección del M-26-7 del territorio, venta de bonos y de brazaletes.

Siempre lo caracterizó la discreción, muy pocas personas supieron de sus acciones, ni siquiera sus abuelos, solo sus compañeras de trabajo Paquita y María Esther, quienes tenían sus mismos ideales.

Algo de su accionar se filtró pues los guardias lo tenían chequeado, y al conocer de esto, determina alzarse. Con solo 14 años de edad, formó un grupo de compañeros para marchar al campamento del Ejército Rebelde que operaban en la zona de Jagüey Blanco, allí hablaron con el jefe, pero como no había armas suficientes y ellos no las traían, no los admitieron en la tropa, solo al pequeño y audaz organizador, lo aceptaron, como mensajero, pero tenía que volver al pueblo e informar desde allí.

Regresa al poblado nuevamente donde fue delatado por la novia de uno de los guardias de la dictadura y capturado por los esbirros de la tiranía el 20 de diciembre de 1958. Fue llevado al cuartel del ejército batistiano del poblado. Se hicieron muchas gestiones para sacarlo, consulta con viejos militares decentes, con esbirros sanguinarios, con personas de influencia, pero todo fue en vano.

Los esbirros lo maltrataron salvajemente, le sacaron las uñas de las manos y pies, le arrancaron los testículos, pero no lograron arrancarle una sola palabra. Ellos sabían que conocía de los campamentos rebeldes pero no habló ni delató a nadie.

Fueron tantas las torturas que Pepito estaba casi sin vida y así no lo podían devolver a la familia, por tal razón los esbirros optaron por llevarlo, el 28 de ese mes, en una camioneta y dejarlo como si hubiera muerto en el Combate de los Palacios, el que había ocurriendo un día antes en las afueras del pueblo. No llegaron ni al lugar de combate, en la comunidad conocida como Loma Blanca le dieron el tiro de gracia en la sien izquierda.

El cadáver fue sepultado en el patio del cuartel en la base del microondas en un huequito de menos de medio metro de profundidad. Era el 28 de diciembre de 1958.

Pocos días después fue tomado el cuartel por el Ejército Rebelde y a los reclamos del pueblo se buscaron los restos, llamó la atención la tierra recientemente removida, excavaron y muy cerca estaba el cuerpo sin vida de Pepito, metido en un saco blanco, amarrado y puesto boca abajo, en avanzado estado de descomposición. Al reconocer el cadáver se detectó que le faltan las uñas de las manos y pies, los testículos y tenía un tiro en la sien.

Al triunfar la Revolución, la primera obra social y educacional que se realizó en el poblado de San Germán fue la conversión de antiguo “Club House”, una sociedad de recreo y descanso de los gerentes y funcionarios de la compañía “Fidelidad”, en la primera Secundaria Básica del territorio y a propuesta de la Dirección del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) de la localidad se le da, a esta, el nombre de “José Coello Ortiz”, en recordación al mártir más joven de nuestras luchas por la independencia. Años después el Comité Municipal del Partido, a propuesta de la Comisión Municipal de Asuntos Históricos, lo declara, “Mártir Insigne del Municipio”

 

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2 respuestas a José Coello Ortiz… El mártir insigne de mi pueblo

  1. Julio Cesar Martinez dijo:

    Los felicito por hacer un articulo, tan profesional, profundo y ajustado a la realidad y créanme que conozco bien la historia desde otra arista, y coincido con lo que acabo de leer.
    Cuando mencionan…. Se hicieron muchas gestiones para sacarlo, consulta con viejos militares decentes…. con personas de influencia…… cabe mencionar que, El Sargento Juan Martínez del gobierno de Batista, cuando él estaba de guardia… dejaba que sus familiares lo visitaran en el calabozo del cuartel…. La familia Vilaseca miembros del M-26-07 también hicieron gestiones. Todo fue en vano

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