¡Aguaceros de Mayo! El cambio climático entre nosotros (III)

4 de Octubre de 1963. Los daños provocados por el ciclón Flora, fueron por mucho tiempo el referente de grandes inundaciones

4 de Octubre de 1963. Los daños provocados por el ciclón Flora, fueron por mucho tiempo el referente de grandes inundaciones

En el ciclo de la vida nada tendría sentido sin el dúo sol – agua. Este segundo elemento tan vital, se está convirtiendo desde diferentes puntos de vista en una amenaza también. Ya la escasez de lluvia además de otros factores, propició la desaparición de la industria azucarera en una geografía en la que permaneció al menos por 175 años. Ya sufrimos una intensa sequía que puso a prueba todas las capacidades organizativas del territorio por más de 20 años, entre los 80 y el primer lustro del siglo XXI. También, desde la primer versión de este trabajo quedó claro que el calendario de la naturaleza desapareció. Sin embargo, nos limitaremos al análisis de algo contraproducente con lo dicho hasta aquí: las inundaciones.

Para Cuba, cualquier referente con grandes inundaciones, remitían sin dudas a los territorios anegados por el Ciclón Flora en la década de 1960. Este patrón en el último quinquenio se ha convertido en cosas del pasado. Los apacibles “aguaceros de mayo” por historia esperados por agricultores y muchachos, dadas las tranquilas lluvias que provocaba, repentinamente después de varios años sin aparecer, en el 2009 se convirtieron en un trauma en plena luz del día. Los pobladores de Sta Lucía y sus alrededores en pocos minutos vieron inundarse sus casas y vecindario con niveles record por mucho.

Este año, los campesinos de la zona de La Palma, respetando la tradición de siembra de frijol (poroto) en septiembre y que había llovido, plantaron la codiciada leguminosa. Repentinamente una inesperada lluvia arrasó con el cultivo y el suelo; mientras que grandes extensiones del municipio se mantienen en intensa sequía. Estos más que casos aislados, se están convirtiendo en rutinas cada vez más frecuentes e intensas, alternando con intensas sequías. Propongo continuar a partir de imágenes del contexto.

La rapidez con que subieron las aguas, no dió tiempo a recoger nada

La rapidez con que subieron las aguas, no dió tiempo a recoger nada

Este apacible bohío, vivienda tradicional campesina, repentinamente en el 2009 se vio sumergido en las aguas. De lo ocurrido en el casco urbano quedó el testimonio de un aficionado. Usted lo puede ver.

 

 

 

Rios Bariay y Guabajaney; con mucha frecuencia están imponiendo nuevos record de crecidas

Rios Bariay y Guabajaney; con mucha frecuencia están imponiendo nuevos record de crecidas

El río Bariay, una de las causas que llevó a Colón a categorizar a esta como “La tierra más hermosa”, nunca se previó que alcanzara semejantes niveles. En la crecida, 700m más al este destruía una carretera que permaneció intacta desde 1962. También, el cercano río Guabajaney se elevó a niveles record al depositar sus arrastres en la cima del algarrobo.

Zonas anegadas por rios

Zonas anegadas por rios

Al salir de sus cauces, los normalmente apacibles ríos inundan o arrastran todo lo que encuentran a su paso; donde las principales víctimas resultan los cultivos agrícolas y la infraestructura de viviendas y económica.

Evacuación bajo la inundación, forma obligada que se está convirtiendo en rutina

Evacuación bajo la inundación, forma obligada que se está convirtiendo en rutina

La población, entrenada y respaldada por el gobierno a través de la Defensa Civil, cada día se adapta más a las repentinas evacuaciones. Su actuar rápido y sereno ha sido la clave del éxito para reducir daños y prácticamente desaparecer la pérdida de vidas.

 

 

Afectaciones a la vía ferrea en el ramal Altuna - Jobal

Afectaciones a la vía ferrea en el ramal Altuna – Jobal

Como daño económico, la patrimonial vía estrecha de “Rafael Freyre” muestra la furia de las aguas. Estas vistas en el ramal Altuna – Joval, son prueba de la fuerza y nivel de las aguas en lugares donde nunca antes llegaron. En la parte superior se puede observar el daño sobre un tramo del terraplén y al puente de Bayamito. Este último, sobre un pequeño arroyo que casi nunca corre, quedó sumergido 1,3m; fue desplazado 30 cm por las corrientes de agua y se levantó 10cm en su nivel normal. Prácticamente cargado por la fuerza de las aguas. Debajo, las traviesas de hormigón fueron arrastradas en el terraplén. Al no ceder, fueron seccionados cual una cizalla los aparentemente fuertes tornillos de 18mm que unen los rieles, y doblados los pernos que unen a estos con las traviesas. Hoy por esta causa el ramal continúa inutilizado.

La capa fértil arrastrada por las aguas fluviales. Daño recurrente al medio ambiente

La capa fértil arrastrada por las aguas fluviales. Daño recurrente al medio ambiente

Otra de las principales víctimas de las furias de las aguas. Las áreas de cultivo pierden su capa vegetal fértil, principalmente en zonas de cultivo en pendientes o donde se emplean técnicas de cultivo inadecuada. En la imagen, una zona en una pequeña pendiente y otra en un llano. Ningún perfil de suelo escapó.

Nada, que parece que contrario a lo que dice el refrán, las aguas están dejando de coger su curso.

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