El Partido Nuestro I

Orígenes hasta 1933

Los Veteranos de las Guerras de Indepenencia y sus descendientes fueron un importante pilar en la organización y consolidación de las ideas más progresistas

Me he propuesto la muy difícil intensión de publicar al estilo corto de este blog, y en el contexto del “8vo Congreso del PCC”, de algún modo resumida, la historia de esta organización política en el actual territorio del municipio Rafael Freyre, y digo difícil por la gran cantidad de información y datos recogidos alrededor de muchos años de investigaciones sobre los diferentes movimientos sociales, políticos y religiosos, que acaecieron en el actual territorio.

Sin dudas, hay que remontarse a la base del pensamiento revolucionario, que traen consigo la formación de las posteriores generaciones revolucionarias, base y fundacionales del actual Partido Comunista.

En nuestro territorio y a criterio de este autor, aparecen tres fuerzas pilares: la herencia de los mambises de las guerras de independencia, los militares de honor del ejército español que se establecieron en Cuba, y la Masonería, aquella misma que en su momento acogió a Martí, a Gómez, a Maceo; y a tantos otros revolucionarios de todos los tiempos.

Sin margen para profundizar, de la estirpe de los mambises solo revisar el acta de rendición de Modesto Fornaris el 10 de octubre de 1878 da fe de su generación e ideas. El escenario fue el Juzgado de Fray Benito, se estableció una fuerte discusión, en la que venció la valiente y honrosa actitud del cubano, aceptó el juez español asentar en el acta, todas las manifestaciones de repudio hacia el gobierno colonial hechas por Fornaris.

 “Sólo soy Modesto Fornaris, insurrecto rendido por falta de útiles de guerra, no acepto las bases de la Capitulación ni nada del Gobierno Español; pueden fusilarme pues solamente espero tiempos mejores para reanudar la lucha” (…) el Pacto del Zanjón fue como un accidente, una transitoria en el largo camino por la libertad del país. (…) cuando la entrevista del General Maceo con Martínez Campos, me propuse voluntariamente para cumplir la misión de tomarlo prisionero y ajusticiarlo por grave ofensa al honor y la dignidad, por tratar de comprar la revolución. (…) “en el momento más propicio volveremos a la manigua. Cuando el pie ordena a la manigua”.

Modesto Fornaris Ochoa y 10 de sus seguidores fueron los últimos mambises en entregarse en la Guerra de los 10 Años, y justzmente lo hicieron aquí, en Fray Benito.

Cuando el Juez ordena que le entreguen los ochocientos pesos que ofrece el gobierno, Modesto Fornaris respondió “si ustedes me dan ochocientos pesos por la sangre de un cubano, le doy un puntapié que vuelan por encima de esta casa”.

Rechaza igualmente las ropas y zapatos que le ofrecían prefiriendo seguir con las viejas y rotas que traía.

“Y siendo este el último cabecilla que faltaba, – escribe feliz el Secretario del Juzgado- , se da por terminada la guerra quedando sujeta a vigilancia mientras viva”.

Fornaris volvió al combate en el 95, guerra que terminó con el grado de coronel. Sufrió más de veinte heridas, solamente superado por el Titán de Bronce y el General Mayía Rodríguez. Cayó prisionero seis veces y logró burlarse de sus captores escapando del fusilamiento.

Por parte de la oficialidad española que se quedó en Cuba tras la Primera Intervención Norteamericana que desembocó en la Guerra Hispano – Cubana – Norteamericana (que dio al traste con los deseos de independencia de Cuba y concluyó la dependencia de España; hecho que permitió a Lenin identificar al imperialismo como fase superior del capitalismo y a esta como la primer guerra de rapiña imperialista); militares de diferentes rangos como los progenitores de los Camacho, que jugaron y juegan un papel destacado en la lucha y continuidad de la Revolución.

Los miembros de la oficialidad española que se quedó en Cuba tras la capitulación de España, también aportaron su rebeldía, conocimientos y oposición a las tendencias pro – norteamericanas

Asociado a la masonería, el parque central del pueblo de Fray Benito era lugar de obligado encuentro entre jóvenes lugareños, que más allá del disfrute del tiempo libre, intercambiaban vivencias, criterios y opiniones acerca de la crítica situación imperante en el país en aquellos momentos. Acudían allí muchachos procedentes de los barrios de Jucaral, Jagüeyes, Juan Cantares, Junucún y del propio Fray Benito, algunos de los cuales descendían de padres participantes en la lucha contra el régimen de Gerardo Machado y de organizaciones progresistas como Veteranos, militantes socialistas y comunistas, Partido Revolucionario Cubano, Partido del Pueblo, entre otros.

La mazonería y su herencia de Martí, Maceo y tantos otros próceres, también tuvo su aporte en la formación ideológica de la primer mitad del siglo XX

Estas fuerzas de ideas junto al caldo de cultivo creado por los políticos en el poder, las diferentes intervenciones norteamericanas y el “feudo” creado por los Sánchez en el lugar; forman el ajiaco para la organización de diferentes fuerzas progresistas.

Contrario a otras publicaciones y autores, este autor tiene el testimonio de la fundación del primer sindicato agrícola ya en 1919, en el Charco del Jigüe en el área del Triunvirato de Arrollo Blanco, primer y principal respuesta a las atrocidades realizadas por los “dueños” agudizadas por la protección recibida desde la primera intervención norteamericana y los gobiernos de turno, junto a los avances de la industria y el ferrocarril fundamentalmente hacia 1914 y 1919. Posteriormente hacia 1924 se fortalecen los primeros gremios obreros se formaron en 1924.

De aquel primer gremio y el descontento popular se genera la huelga agrícola en Arroyo Blanco, macizo cañero del central, efectuada el 29 de mayo de 1929 dirigida por Primitivo Rojas y sus hijos Delio, Dalio y Tirso Rojas; así como otros compañeros entre los que encontraban Pedro Ordóñez Ortiz, Bienvenido Cabrera, Ramón Garrido y Justo Pérez.

En esta huelga se pedían demandas como:

  1. Mejorar el precio para el ciento de arrobas de cañas que eran muy bajas.
  2. Tierras para los campesinos.
  3. Jornada de 8 horas.

Dichas demandas no tuvieron resultados.

En esta huelga se condenó al régimen de Machado por el asesinato de Mella. Esta denuncia de carácter política fue muy significativa, por lo que se demostró que se había elevado la conciencia de los obreros ya que comprendían que no solo hay que luchar por sus necesidades más apremiantes, sino que también era necesario enfrentarse al gobierno del país, para que esas reivindicaciones una vez logradas se consolidaran y ampliaran.

La huelga repercutía en el central, porque logró paralizar todos los cortes, alza y tiro en esa zona cañera, la más grande de la compañía, lo que trajo por consecuencia que se parara el central por falta de caña.

La huelga fue disuelta por la guardia rural que amenazó y maltrató a los trabajadores, empleando el plan de machete. Dentro de las causas del fracaso estuvo la poca organización que existía entre los obreros y el no apoyo de los obreros industriales, demostrando la falta de unidad entre los obreros agrícolas e industriales.

En mayo de 1925 los obreros del central se lanzaron a la huelga con varias demandas. Esta lucha fue iniciada por Miguel Ángel Núñez. La empresa tuvo la victoria y los obreros que más se destacaron en este movimiento pasaron a Fray Benito y de ahí a Gibara. Miguel Ángel, era el alcalde del barrio del central (Término Municipal de Gibara), que contaba con 14 barrios, el más importante era Bariay. Cuando prácticamente tenía ganado la batalla hace una denuncia en el juzgado de Fray Benito, contra la empresa. Le hacen una falsa citación para el juzgado y el asiste acompañado de su esposa y su hijo de meses. Al regreso ya cerca del poblado, fue ultimado por un guardia jurado pagado por la empresa.

Resulta curioso que el Partido Comunista se funda el 16 de agosto de 1925, y ya en diciembre del mismo año, en la Cueva de Las Tinajitas, se dice que Rubén Martínez Villena y otros dirigentes del Partido, se reúnen de forma clandestina con revolucionarios de aquí para organizar el movimiento partidista aquí, aunque no es hasta 1928 que se creó la primera célula del Partido Comunista.

En esa primer cédula de 1928, aunque faltan precisiones por su composición, ya la integraban Mariano Camacho Romero, Angel Augier Proenza, Ermelindo (Gullín) Camacho Ramírez, Rafael Hidalgo, entre otros. Se identificaba como la cédula de Bariay.

Para la Constitución de la primera célula en el central de 1931, se citó para una plenaria en Pueblo Nuevo con el objetivo de dar orientaciones precisas para organizar a los obreros y el PCC en el territorio. Por Santa Lucía asistieron Rafael Hidalgo, Mariano Camacho y Primitivo Rojas.

Testimonio de Rafael Hidalgo: “Quedé sorprendido que siendo todos los presentes miembros del partido, no había que andar con rodeos para hablar. Solicité la palabra diciendo que nada conocía de ese partido pero si todos los presente pertenecen a sus filas yo también me considero serlo. Estas palabras, me ganaron la atención de los allí reunidos”.

Entre otras orientaciones recibió la de organizar una célula del partido en todo el territorio del central. De regreso a Santa Lucía se entrevistó con Ángel Augier, empleando una oficina del central e informándole del compromiso contraído.

Este respondió que cooperaría con él conjuntamente con su primo Juan José Proenza y que en Bariay conversarían con Mariano Camacho, que sin lugar a dudas también cooperaría en su propósito.

Se trasladaron a Bariay y conversaron con Camacho que en forma espontánea y alegre acogió cuanto se le dijo, a la vez nos habló de visitar a Modesto Almestry y Eduardo Fernández, ambos de nacionalidad española que recientemente habían estado en prisión en el Castillo del Príncipe por sus ideas izquierdistas.

Visitamos otros revolucionarios que se alojaban en la vivienda de Félix Paz. Al informarle el objetivo de la visita los tres manifestaron estar de acuerdo. Fue en ese momento que se constituyó la primera célula en el territorio del central.

En el año 1931 después de asignar los cargos en la célula correspondiéndose el de Secretario General tomaron el acuerdo de lograr la captación de nuevos miembros para las filas obreras. Ellos fueron: Felipe Fuentes, Rafael Hidalgo, Mariano Camacho Romero, Modesto Almestry, Primitivo Rojas, Dalio Rojas, Félix Paz, Reinerio Leyva, Eduardo Fernández, Ángel Augier Proenza, Juan José Proenza, Alipio Paz y Emilio Leyva.

También en el año 1931 se organizó la liga juvenil comunista la que estuvo dirigida por:

  1. Pedro Hidalgo
  2. José Prieto
  3. Ángel Augier

En ella militaban activamente entre otros:

  1. Manuel Valentín
  2. Antonio V. Rodríguez
  3. Bernardino Rodríguez
  4. Saturnino Fernández
  5. Mario Hidalgo
  6. Mario Ortiz.

En el año 1933 había una efervescencia revolucionaria dirigidos por el Partido, encontrándose Mariano Camacho, Rafael Hidalgo, Luís Ochoa, Fermín Chelala y otros compañeros. Este movimiento culminó con la creación de un soviet en Santa Lucía; se formaron las milicias rojas y las mujeres participaron en las brigadas rojas; se logró la unión de los obreros agrícolas e industriales.

Este movimiento fue derrocado tras el primer golpe de estado de Batista y la encarcelación de Antonio Guiteras, que a pesar de constituir un duro golpe y el paso del Partido a la clandestinidad, se crearon varias células en localidades como Bariay, Melilla, Tumbadero, La Gloria, Miramar, Palmarito, La Escondida y La Canela. Entre los dirigentes con una participación más activa estuvieron Felipe Fuentes, Rafael Hidalgo, Mariano Camacho Romero, Félix Paz, Modesto Almestre, Eduardo Fernández, Juan José Proenza y Ángel Auguier Proenza. La participación de la mujer se hizo presente con la activa labor de Esperanza Sánchez Mastrapa. Otros también se incorporaron en esa época como Honorato Rodríguez Calderón, Diego Pérez y Gaspar Santos Rodríguez.

Se fundaron 24 células del Partido Comunista en diferentes lugares del territorio. Estos compañeros dirigieron todo el movimiento del Soviet, administración, guardia roja, distribución de alimentos y ropas, al sindicato agroindustriales, la Liga Antiimperialista y el Frente Femenino.

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