El Partido Nuestro II

Desde el Soviet del 33 hasta el Enero de 1959.

El Movimiento Comunista tras nuevamente legalizarse en 1944 pasó a llamarse Partido Socialista Popular

Continuando con la historia de los movimientos revolucionarios y el surgimiento del Partido Comunista de Cuba en el actual municipio Rafael Freyre, presentamos la segunda parte del mismo, en el marco del 8vo Congreso del PCC.

Rota esta célula por la política de represión se volvió a reorganizar en el año 1934 ya con el nombre de Unión Revolucionaria Comunista hasta el año 1943 el Partido Socialista Popular.

La cédula de Bariay en la segunda etapa la integraron Don Primitivo Rojas; Dalio, Delio y Tirso Rojas Soto; Bienvenido Cabrera y Félix Paz Zaldivar. Alipio Paz Zaldivar, Francisca Cabrera, Modesto Almestry, Eduardo Fernández, Ramón Garrido, Erlinda Parra, Antonio Ávila, Máximo Cabrera, Florencio Bécquer Oviedo, Pedro Ordóñez Ortiz, Ramón Salas, José Eluterio (Niño) Camacho Ramírez, Francisco (Fisco) Ramón Peña García y Ermelindo (Guyín) Camacho Ramírez, quien fue el padre económico del primer sindicato y el primer partido constituido en Bariay, como comerciante progresista y simpatizante de las luchas obreras.

Tras el segundo golpe de estado de Batista del 10 de marzo de 1952, se ilegaliza y persigue a los miembros del Partido Socialista Popular. No obstante se mantienen activos y organizados hasta el año 1959 Ramón Garrido, Eduardo Fernández, Ermelindo Camacho, Antonio Ávila, Félix Paz, Alipio Paz y Francisco Cabrera consolidado como la célula 2 por haberse unido con la del Cerro de los Portales.

En 1945 se organiza nuevamente el sindicato con los obreros de la industria del que formaban parte del secretariado los compañeros Ramón Garrido, Pedro Ordoñez, Alfredo Batista, Máximo Cabrera y Alipio Paz.

la organización de los trabajadores bajo el liderazgo de las fuerzas políticas más revolucionarias, lograron la aceptación por la Santa Lucía Company del Sindicato y la obligación de dialogar con ellos

El líder azucarero Jesús Menéndez Larrondo visitó el central y las colonias en 1948 para impulsar las luchas. También en la década del 40 visitaron el territorio otros dirigentes del sector obrero como Lázaro Peña González, Juan Marinello Vidaurreta y Ursinio Rojas, entre otros.

Se inició una nueva etapa de lucha en Santa Lucía. Ahora sería este pequeño grupo de obreros los encargados de encauzar las luchas económicas y dirigir la actividad política de los trabajadores por ser la vanguardia del proletariado azucarero en la zona.

En la década del 40, visitó el poblado de Fray Benito Eduardo R. Chibás, máximo representante del Partido Ortodoxo, dirigiéndole la palabra al pueblo desde una improvisada tribuna, situada en el portal de la actual casa de Emiliano Morgado, la que se adornó con banderas y carteles.

La reacción ante el golpe militar de 1952 en Santa Lucía estuvo muy a tono con la reacción a nivel nacional. Un grupo de politiqueros, jugadores corrompidos y dueños de tiendas, así como los propietarios del central reaccionaron a favor de la tiranía, estableciendo contacto con el alcalde para firmar un documento de apoyo a Batista. En Yabazón una minoría que habían sido miembros de la Joven Cuba y ahora militaban en el Partido Ortodoxo, asumieron una digna posición de condena ante el golpe, entre éstos destacó Rosendo Muñiz Toranzo, quien golpeó al alcalde al proponerle éste que firmara un documento de apoyo a la tiranía.

En el batey del central las masas trabajadoras movidas por sus dirigentes se opusieron al golpe, pero el ejército reforzó el cuartel y logró aplacar la situación, sólo se lograron realizar algunos sabotajes como la quema de campos de caña, levantamiento de rieles en la línea ferroviaria, aparecieron carteles en contra de Batista y picaron los cables en la línea telefónica. A la dictadura de Batista se enfrenta la generación del Centenario. Entre éstos destaca el joven revolucionario Rafael Freyre Torres, nacido en Santa Lucía, quien participó en el ataque al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. Así como Ernesto Tizol Aguilera el cual alquiló la granjita Siboney y fue del grupo de vanguardia para el asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba el primero fue asesinado tras el ataque al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, el 27 de julio de 1953.

Después del asalto al Cuartel Moncada “se inició en la zona un período de persecuciones, son detenidos los militantes del Partido Comunista: Gaspar Santos, Honorato Rodríguez, Alfredo Sánchez, Nicomedes Ochoa, Diego Pérez y Martín Proenza. Se prohíben reuniones y huelgas”

Tras la fundación del Movimiento Revolucionario Veintiséis de Julio el 15 de mayo y posterior elección de su dirección nacional el 12 de junio de 1955, Oscar Lucero Moya, jefe de la lucha clandestina en Holguín, hace contacto en Fray Benito con Julio Almaguer, y forman células del Movimiento en La Ceja, La Cejita de Melones, Aletón y otros lugares. También encabeza la creación de la primera de sus cédulas en territorio de Fray Benito y Santa Lucía, el 6 de marzo de 1957.

Casa del Sindicato adquirida por los obreros con fondos propios. Sitio testigo de muchas muestras de rebeldía y justos reclamos.

La reunión fundacional se realizó en la casa de Manuel Fernández Hidalgo (Manolo el chino), ubicada en la finca La Lucha. Integraron su membresía ex miembros de la organización guiterista La Joven Cuba y del Partido del Pueblo Cubano (ortodoxos). Se sumarían a ella, otros jóvenes lugareños, fichados como agitadores y revoltosos por las autoridades del régimen.

Entre sus miembros fue electo como coordinador Feliciano Toledo Calvis (Chano). Ocupó el frente de acción y sabotaje Manuel Fernández Hidalgo (Manolo el chino), mientras que el de agitación y propaganda lo desempeñaría Ariel Fernández Hernández, hijo de este último. Las finanzas serían atendidas de forma colectiva por la dirección electa.

El acto de creación oficial de esta célula del M-26-7, fue dirigido por Oscar Lucero Moya[1]. Los demás presentes fueron: los hermanos Ariel y Mario Fernández Hernández, Héctor (Tato) Fernández Hernández, los hermanos Alejandro y Evaristo (Bebo) Saavedra Selles, Leonel Piña González, Gastón Batista Santiesteban y Arnoldo Díaz Fernández.

Entre las vivencias narradas por el excombatiente Manolo el Chino, no faltaron las humillaciones y atropellos sufridos durante la etapa de prisión en la fortaleza de La Cabaña, en Ciudad de la Habana, por participar en una protesta contra el régimen de turno y su expulsión posterior como trabajador del central Santa Lucía, al ser fichado a nivel nacional como comunista.

Se afirma que: “Omar (seudónimo de Oscar Lucero), acompañado casi siempre por Mercedita Sánchez, Carlos Leyva, y otros compañeros, realizó innumerables reuniones como esta, en las que dejaba organizado el movimiento y orientaba la forma de trabajar y actuar; así, viajó a San Germán, Cacocum, Báguanos, Tacajó, Maceo, Mir, Santa Lucía, Fray Benito y Velazco”.

Llegaron a ser frecuentes las reuniones clandestinas del M-26-7, donde también participaban los miembros de la burguesía de entonces aquí

El surgimiento de esta célula, posibilitó la unidad de ideas y la coordinación de acciones entre las distintas organizaciones revolucionarias existentes y gestionó el apoyo en recursos humanos y materiales para las tropas del Ejército Rebelde que operarían posteriormente en El Cerro de Yaguajay y La Ceja de la Palma en la segunda mitad de 1958.

Entre los jóvenes que se reunían en el parque de Fray Benito para hablar de política destacaban los hermanos Ariel y Mario Fernández Hernández, y también su primo hermano Héctor Fernández Hernández (Tato). Otros, como los hermanos Alejandro y Evaristo Saavedra Selles militaban en La Joven Cuba.

Esos sentimientos de rebeldía juvenil y de arraigado patriotismo acumulados se revelan el 8 de septiembre de 1956, día de La Virgen de la Caridad del Cobre, el dictador Fulgencio Batista y Zaldívar, presidente de facto del país, visita a Fray Benito como parte de la campaña por él orquestada, para limpiar su imagen ante la opinión pública nacional, deteriorada a raíz del golpe de estado que había perpetrado el 10 de marzo de 1952.

Desde Santa Lucía —lugar al que había arribado antes, a bordo de una avioneta utilizando la pequeña pista aérea de la Santa Lucía Company—, llega con su séquito a este pequeño poblado. Después de entrar a la iglesia, participar en el acto religioso y tomar algunas decisiones a favor de la culminación de su construcción, pronuncia un discurso desde la escalinata de acceso al recinto eclesiástico, sitio donde se habían concentrado con anterioridad seguidores, detractores y la población en general, todos expectantes ante aquella inesperada visita.

Durante su recorrido a bordo de un yips marca Willy y vestido de blanco, en compañía del señor Arsenio Serrano, alcalde de Gibara, en la ruta hacia la iglesia, “fue increpado por el antiguo miembro de La Joven Cuba, Alejandro Saavedra Selles, quien lo acusó del asesinato de Antonio Guiteras Holmes”, líder de esa agrupación política. Con su energía juvenil característica y a viva voz le gritó al sorprendido general presidente inconstitucional –¡Asesino!, (…)- y le recordó de forma ofensiva y a lo genuinamente cubano, a su progenitora.

En testimonio ofrecido por este joven revolucionario –posteriormente miembro fundador de la primera célula del M-26-7 en la zona—, refirió que: “(…) después de este incidente en los alrededores del parque central de Fray Benito, fue detenido por las fuerzas del régimen de turno y conducido hasta el cuartel de la guardia rural de Santa Lucía. Allí, después de ser golpeado y amenazado de muerte, tuvo la suerte de caerle en gracia al hijo del primer matrimonio del sargento devenido general de la noche a la mañana el 10 de marzo de 1952”.

Los primeros dirigentes del Partido Comunista en Santa Lucía (también recogido o mencionado como Bariay), en la etapa que comprende desde 1928 a 1959 fueron Rafael Hidalgo, Mariano Camacho, Modesto Almestry, Angel Augier, Emilio Leyva, Reynerio Dorrego, Humberto Dorrego, Ramón Hidalgo, Domingo Hidalgo, Pedro Barnuevo y Emérida Cruz (esposa de Pedro Barnuevo).

En el año 1953 el partido llegó a tener una membresía de 211 militantes con 65 cuadros de dirección y fue creciendo de 1954 al 1959 en 1480 integrantes.

Los compañeros antes relacionados tuvieron la misión de dirigir todo el movimiento de los soviet, administración, guardia roja, distribución de alimentos y ropas dirigidas al sindicato agroindustrial, la liga antiimperialista y el frente femenino. En la dirección del mismo estuvieron Esperanza Sánchez Mastrapa, Diego Pérez, Honorato Rodríguez Calderón, Gaspar Santos Rodríguez y otros.


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