¡Buenos diiiiiiiias!, ¿todo bien?

Es una voz casi infantil que en las mañanas se repite en mi cuadra, al pasar casa por casa. Aunque familiar ya esta acción en las casas cubanas desde marzo del 2020, no deja de ser extraño el día que no se escucha; pero, ¿Quién está detrás de esa voz y cual es su objetivo?

Desde la distancia de seguridad le pido que se baje el naso buco (mascarilla) para una foto y que otros conozcan también el rostro de la reiterada voz mañanera.

“Malena Iris Leyva Tamayo, estudiante de primer año de medicina, de aquí de Santa Lucía”, y automáticamente le identificamos la casta, campesinos los orígenes del padre y muy conocidos profesores por su mamá.

Pero también aparecen las dudas y muy clara explica: “el pesquisaje es la forma en que mejor podemos ayudar a controlar la pandemia, en días alternos o todos los días revisamos la comunidad en busca de personas con síntomas de los descritos por la COVID 19. Nuestro papel es solo detectarlos, informamos al médico de la comunidad y este realiza la visita especializada, para determinar el riesgo real de un paciente COVID y tomar decisiones al respecto”

En las comunidades rurales como en la ciudad, especial atención se le presta a personas que viven solas.

“Los estudios, ahí van. Nos prepararon paquetes de estudios y formas para educación a distancia donde tenemos implementados mecanismos de consultas para las posibles dudas y la búsqueda de materiales complementarios. Cada cierto tiempo nos realizan las evaluaciones y de los temas principales también nos dan conferencias aquí mismo en el municipio. Los tutores son los encargados de facilitarnos dudas y otras situaciones propias de la docencia que se nos presentan.”

En los lugares intrincados, a pié, a caballo, o en lo que aparezca; pero el pesquisaje va.

Estos “muchachos” han jugado un papel fundamental en el control de la pandemia. A ellos se han sumado el personal o especialidades no fundamentales en estos momentos como estomatólogos, salvavidas y otros. También se suman profesores de educación física y trabajadores de otros sectores que igualmente no pueden desempeñarse por las condiciones epidemiológicas existentes.

Llegue a todos ellos el reconocimiento de toda la sociedad, en especial a estos estudiantes casi niños aún, como Mauro Peña, Leanyer Fernández, Melissa Leyva, …, que han tenido que cambiar el aula por el camino, la calle o la avenida; haciendo la medicina que prevé de la que habló nuestro Martí y que hace tan fuerte el sistema de salud cubano.

A todos, la gratitud de un pueblo completo en estos días difíciles.

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