Santa Cruz de Guabajaney. ¿Hasta cuando el topónimo?

Guabajaney resulta sobre todo en el siglo XIX algo así como un poblado auxiliar al itinerante, desmembrado y desorganizado Bariay, donde para entender sus causas, hay que profundizar en la historia de ese jerárquico poblado; pero lo cierto es que siempre fue una comunidad ganadera y de cultivos menores, al margen de los procesos alrededor de la industria azucarera y sus derivados, que se desarrollaban en el área, aunque esto no significa que no existiera esa actividad.
Las áreas adquiridas por la familia Sánchez de la haciendas Guabajaney, resultan áreas productivas al norte del poblado, que nada tienen que ver con las áreas del poblado, situándose estas en la llanura fluvial creada por los ríos Bariay y Guabajaney con frontera aproximada en la línea norte del poblado en dirección al actual Rió Bar, donde existían otros propietarios de menor territorio, pero ya establecidos, como existió desde la mercedación para otorgar los grandes hatos, donde era una exigencia que debían permitir la existencia en su territorio de otros propietarios, y como demuestran las abundantes actas de compraventas existentes en archivos.

Fragmento de la circular de la Secretaría de Agricultura del Gobierno de los Estados Unidos a finales de 1897, reconociendo a la Santa Lucía Company como una compañía norteamericana uqe radica en Guabajaney, Gibara, Cuba.


Las primeras referencias de Santa Lucía, aparecen por un ingenio de agua que se encontraba en la hacienda de Guabajaney, en un sitio cercano y al este de Río Bar, cuya fecha de origen no se logra precisar, pero si que fue entre 1818 y ya funcionaba en 1820, adquirido por las compras realizadas a las hermanas Avilés, ya en los años de la década del 20 del siglo XIX. Este ingenio forma parte de las propiedades que adquieren los Sánchez hacia 1835.
José Abelardo Camacho González, bisabuelo del autor, adquiere 2 parcelas y propiedades en Santa Cruz de Guabajaney en 1890, y desde el desmantelamiento del poblado de La Caridad de Bariay en el actual Sabana, como consecuencia de la agudización de reiteradas epidemias de tifus y viruela, se habían trasladado hacia aquí el registro civil y los archivos de la Capitanía y Alcaldía de Bariay, los cuales tuvieron su última cede en la casa del Capitán del Ejército Libertador Anastasio Pérez, en la época de la Guerra del 95. Al culminar la misma y devolver las propiedades al Capitán Insurrecto, se trasladaron estos archivos hacia Fray Benito. Esta casa se encontraba en calle 5 /12 y 14, hacia la esquina con calle 12. Sus límites eran la calle 12 y la Casa Natal de Rafael Freyre, la cual fue construida para remplazar la vieja casa de adobe y guano.
También con la migración del poblado de Bariay, se movió hacia Guabajaney el correo, el Cuartel Español y la Capitanía, el Colegio de Monjas, etc; mientras que la alcaldía continuaba en el nuevo asentamiento de Bariay en la zona de iménez o, aunque posteriormente se estableció en la misma casa que el Correo y Registro Civil en Guabajaney. Estas estructuras, aunque permanecían aquí, mantenían el nombre como si se encontraran en Bariay. Esto lo demuestra el hecho de que tanto la correspondencia como el registro civil sigue dirigiéndose o registrando a nombre de ese poblado, cuando en realidad se enviaba a Santa Cruz de Guabajaney.
Mientras todo esto ocurre, la familia Sánchez cobra auge a partir de la aplicación de todos tipos de métodos coercitivos, que los llevan a expandir sus propiedades. En esta situación, debilitándose y perdiendo influencia seriamente la Capitanía Pedánea y asentamiento de Bariay, y rodeando con sus propiedades al poblado de Santa Cruz de Guabajaney, quienes casi eran ya los dueños de todo en la región.
Es así, que aunque la causa fundamental era las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Bariay, deciden los máximos dueños de la región construir un nuevo ingenio y batey en el límite sureste de su hacienda Guabajaney, el cual concluyen hacia 1857, dando el nombre al mismo del poblado en que se encuentra y manteniendo de forma ficticia las relaciones mercantiles del desmantelado Santa Lucía, donde si mantienen otros negocios de exportación de derivados de las maderas y un tejar.
Sin dudas un desencadenante de las ambiciones de la familia Sánchez sobre el poblado de Guabajaney fue la agudización de los problemas epidemiológicos en Bariay en las décadas del 50 al 70 del siglo XIX; es así que estimulan la migración del lugar de todo tipo de autoridad, propietarios y servicios, entre los que se encuentra la Iglesia Católica y sus archivos, que bajo el pretexto de la existencia de la Ermita de Nuestra Señora de los Dolores de Guabajaney “Que ellos potenciarían” y la carencia de servicio católico en el naciente Fray Benito, estimulan el traslado hacia allí de la misma, y no hacia Guabajaney.
La fuerza económica adquirida y la estrategia empresarial desarrollada, lleva a que tras la modernización de la industria y conflictos legales por el ficticio ingenio Santa Lucía, el nuevo ingenio desarrollado hacia 1881 retome el nombre del ingenio inicial, Santa Lucía, y desaparezca Guabajaney. A la vez, y con el objetivo de la evasión fiscal de la época, crean otra empresa fantasma, la Camayén SA, que asumiría los negocios que hasta entonces se realizaban por medio del ficticio ingenio Santa Lucía.
Otro momento clave para la extinción de Santa Cruz de Guabajaney lo constituye la guerra Hispano – Cubana – Norteamericana y sus resultados con la ocupación norteamericana, donde el gobierno militar favorece a las empresas de su país y otorga títulos y propiedades inexistentes, y es entonces donde inicia una de las más triste historia de hostigamiento y usurpación, donde mediante el chantaje, la coacción y la fuerza van expulsando a todo aquel que tuviera propiedades en la zona y principalmente en Guabajaney, a partir de la inscripción del poblado centenario como Batey del Central del mismo nombre.

Jaque Mate a Guabajaney.
La “desaparición” de Guabajaney posee dos etapas finales, la comprendida entre la primer ocupación militar y gobierno norteamericano (1/1/1899) y el inicio de la Primer Guerra Mundial (1914); y la segunda en el tiempo comprendido entre esta fecha y la conclusión de las modernizaciones en la industria y categoría de central (4/12/1919) para el Censo de 1919.

La primera de esta etapa se caracteriza por:
– una compañía envalentonada a partir de lograr beneficios legales sobre todo en materia de propiedades y protección gubernamental;
– que favorecen su expansión allí donde pudieron por estos métodos incrementar su patrimonio;
– la expulsión por cualquier método de todo propietario, servicio o propiedad que no respondiera a sus intereses;
– incremento de sus redes de influencia a otros territorios y sectores, lográndose insertar incluso en la familia Menocal en La Habana;
– pero con un capital financiero dependiente de familias de Guabajaney y Bariay como Emperador, Camacho, Palomo, Tillán y otras; quienes prestaban dinero para financiar las zafras e inversiones.

En la segunda de estas etapas ocurren varios elementos determinantes:
– coincide con la llegada al poder de Mario García Menocal y sus lazos familiares con los Sánchez;
– la compra adelantada del azúcar a “precio de oro” permite independencia financiera de otros prestamistas del lugar, y crear las bases de “Banco Nuñez”;
– agudizó la adquisición de propiedades aquí y en otros territorios;
– por medio de Banco Nuñez otorgar créditos imposibles de ser saldados en los términos de otorgamiento, emitidos sobre todo a personas analfabetas y carentes de representación legal, como eran casi todos los del territorio;
– el inicio de la guerra, aniquilación y expulsión del poblado de sus antiguos acreedores al no necesitarlos más;
– la destrucción de todo negocio ajeno o que no respondiera a sus intereses o estuviera insertado en una de sus propiedades.

Con estas condiciones creadas, sus influencias políticas, económicas y coercitivas, desterrados los principales competidores del poblado y sus antiguos “socios” financieros y comerciales; hacia 1919 cercan el poblado estableciendo la obligatoriedad de un permiso especial para acceder al mismo, el pago de tributo por la actividad comercial dentro del mismo y otras obligaciones; retornando el lugar a una administración feudal.
También para este momento y a partir de las mencionadas influencias exigen el cambio de nombre del correo por Santa Lucía, construyen un nuevo cuartel para la Guardia Rural con la misma condición, desmantelan el colegio de monjas, etc. Ya con un marcado destierro al nombre de Guabajaney y realce de Santa Lucía.

¿Entonces, de donde sale Santa Lucía?
Hacia 1823, una nueva división colonial, jerarquiza al entonces Partido Político de Fray Benito con la categoría de Capitanía Pedánea, trayendo una nueva dinámica al territorio.
El ingenio Santa Lucía fue fundado por Samuel Clark y Warren Gooken, que compraron las tierras a María Rosario Bruna de Ávila e hijas, descendiente de García Holguín, según acta de compraventa de 1823. Es así que en una fecha de fin de año entre 1818 y 1820 se funda el ingenio Santa Lucía, aunque otros documentos certifican que el el autorizo al fundador se emitió en 1818 y en la zafra de 1820 ya el Santa Lucía produjo azúcar, lo que hace pensar en que inicialmente esto ocurrió con arrendamiento de tierras como era costumbre en la época. En un sitio ribereño de la hacienda y al norte de Santa Cruz de Guabajaney.
El accionar de los Sánchez sobre estas propiedades comienza en el año 1835, cuando Warren Gooken y Santiago Sánchez compran la Hacienda de Guabajaney y Bariay. En el 1836 Guillermo Sánchez es el único dueño del ingenio, y desde 1838 aparecen documentos donde se nombra a la fábrica Santa Lucía. Algún tiempo después adquiere el ingenio Rafael Lucas y nunca más fue vendido.
Como “…muy anterior a 1880…, existía en Santa Cruz de Guabajaney una ermita ¨… en lo alto de la loma…¨ La documentación existente sobre estos hechos es casi nula, y describe la primer actividad religiosa católica que se haya podido localizar describe así: El once de junio de 1882, el padre José Masaguer dio una …”misa en la casa de calderas del ingenio Santa Lucía, la que contó con la orquesta de Holguín”[…]. Allí se bendijo la casa y la maquinaria, el sacerdote …“calculó en tres mil el número de concurrentes, entre los cuales se contaban las autoridades de Fray Benito. También concurrieron personas de Holguín y Gibara”[…].
Es bueno aclarar que ya desde la época de la construcción del Ingenio Guabajaney hacia 1857, los dueños de la industria habían establecido un batey en las inmediaciones de la ermita y frente al ingenio, en la ladera norte de la elevación de Guabajaney, alejándose alrededor de 1Km hacia el sur de la ubicación inicial de sus viviendas y el ingenio Santa Lucía.
Los primeros intentos de establecer un sitio donde se oficiara misa; lo que no se hacía en una ermita, data de 1889; este dato llega a nosotros a través del libro #1 de inventario de medios básicos de la parroquia de Fray Benito y fue anotado por el padre José Masaguer exponiendo que “se celebró una misa sobre el altar portátil del ingenio Santa Lucía”[…]. Más adelante este mismo sacerdote anotó que el 7 de abril de 1890 …”regaló al poblado de Santa Lucía, para cuando se habilitase la capilla que se está construyendo unos ramos con marco de lata imitación a caoba”[…]. Ya para el mes de junio la capilla estaba construida y en la página 29 del libro de inventario se redactó una nota que dice…”habiendo los Sánchez hermanos solicitado una capilla pública para el ingenio Santa Lucía de la propiedad, situado dentro de esta parroquia el Itmo Sr gobernador (ilegible) L.P. se dignó a dictar un decreto acudiendo a la petición”[…].
El 13 de julio de 1890 el sacerdote José Masaguer …”bendijo según ritual romano la capilla bajo la advocación de nuestra señora de los Dolores que se había fabricado en el ingenio Santa Lucía, fueron padrinos el Dr. Amado del Valle médico y la Sª Juana Campos viuda de Sánchez” […]. En este acto se… “le cantó una misa solemne por el tenor Luis Garriga y la tiple Dolores Aballí de Sánchez, con acompañamiento de violín y piano” […] El Dr. Amado del Valle fue uno de los acusados en la supuesta profanación de la tumba de Gonzalo de Castañón y que derivó en el fusilamiento de los 8 Estudiantes de Medicina. Tras su graduación, pasó a ejercer en Guabajaney y es el primer médico que se registra que existió en la zona.

A criterio de este autor hasta aquí son necesarias varias reflexiones conociendo la forma de actuar de los Sánchez y sus influencias de todo tipo, donde jugaban fundamental rol los aspectos políticos, económicos y religiosos:
1. Está claro que existió desde época remota la ermita de Santa Cruz de Guabajaney con santo patrón de La Santa Cruz y posteriormente Nuestra señora de los Dolores (La Caridad); al parecer, retomando el patronato de la Capilla de Bariay anterior a la Iglesia de Santa Florentina. Este poblado contaba con su fiesta patronal el 3 de Mayo.
2. Predomina a partir de 1882 la referencia al Ingenio Santa Lucía, de Guabajaney; y para este autor la referencia al poblado de Santa Lucía está referido al batey del ingenio donde se celebró o a quien se dirigió la misa.
3. La orden de nombramiento de la Capilla bien se pudo realizar para el 3 de Mayo, fiesta patronal del poblado, recordemos las demoras en llegar y ya estaban para junio.
4. A partir de lograr la mayoría sobre el territorio es que inciden en establecer el nombre de Santa Lucía.

A partir de 1919 es que se generaliza el uso de Santa Lucía como nombre local o Bariay como nombre oficial, hacia los que hacen referencia los documentos oficiales y correspondencia, y por otro lado, teniendo en cuenta, lo que no le consta al autor, si para 1952 el desaparecido ICGC tenía la facultad de establecer los Nombres Geográficos, es en la edición de mapa 1:50000 de ese año donde se registra oficialmente por primera vez Batey Santa Lucía como nombre oficial del lugar.
Al triunfar la Revolución es que se organiza y todos los documentos, registro postal y demás, comienzan a llamarse como Santa Lucía, desapareciendo definitivamente el uso de Bariay, pero permanece la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores de Guabajaney hasta una fecha posterior.

Tras el ciclón de 1933 se construye la nueva iglesia bajo la denominación de Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, a partir de 1975, Capilla de Santa Lucía


Tras la División Político Administrativa de 1975 y la toma de auge del nombre de Rafael Freyre, en un acto de de fe, identidad y otras consideraciones no necesarias de mencionar en esta investigación, Zoila Durán redactó una carta de solicitud de cambio del Santo Patrón que fue tramitada por el Padre René Parra Rubio, y a partir de su aprobación por El Vaticano, empieza a nombrarse “Capilla de Santa Lucía”.
Con este último acto, el nombre de Guabajaney queda solo en la memoria, documentos perdidos, el sitio memorial construido por los Sánchez en el antiguo batey, y en algunas instituciones culturales y recreativas del lugar.

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